Memoria del Congreso de Comunicacion 2025-2
1er Congreso Internacional de Comunicación y Transformación digital 2025.
El acelerado avance tecnológico ha
provocado una transformación sin precedentes en los modos de comunicar, enseñar
y participar activamente en la sociedad. Si bien los medios digitales ya venían
modificando las prácticas comunicacionales en las últimas dos décadas, la
inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la automatización de
contenidos ha impuesto una nueva lógica que atraviesa tanto lo educativo como
lo periodístico.
El Congreso 2025 sobre Transformaciones de la Comunicación Digital se presentó como un espacio clave para reflexionar sobre los cambios estructurales en el ecosistema comunicacional, así como el rol que deben asumir los comunicadores en este nuevo escenario. A partir del análisis de las ponencias que trataron temas como la inteligencia artificial aplicada al periodismo, los EduTokers como fenómeno educomunicativo, la evolución de lo radiofónico en contextos escolares, el liderazgo comunicativo y las estrategias de marketing con IA, se propone una reflexión integral sobre que papel cumple el rol del comunicador en la era digital.
Uno de los temas centrales del congreso fue el impacto de la inteligencia artificial en el periodismo y la producción de contenidos informativos. El caso del medio Gizmodo en español que sirvió como ejemplo para abrir un debate sobre la delgada línea entre el buen desempeño y la pérdida del sentido original del mensaje.
El Dr. Jon Sedano, en su intervención, profundizó en los dilemas éticos emergentes. ¿Qué sucede con la autoría de los contenidos generados por IA? ¿Cómo se asegura la veracidad en un entorno en el que lideran los deepfakes y los textos automatizados? Sedano propuso pensar en una nueva alfabetización ética y mediática, que permita no solo identificar estos fenómenos, sino también regularlos. En este punto, la figura del comunicador como simple emisor de mensajes queda obsoleta. Su función se redefine como la de un curador crítico, capaz de filtrar, verificar, contextualizar y mediar en un entorno saturado de información e intermediado por algoritmos opacos.
Otra de las ponencias que generó gran interés fue la de Carlos Merlo, quien expuso sobre el cambio de paradigma en los procesos comunicativos. Abandonando el modelo unidireccional de la era analógica, Merlo plantea una visión de la comunicación como construcción colectiva, en la que la conversación se convierte en un acto de poder y participación. Desde esta perspectiva, el comunicador no solo transmite, sino que habilita conversaciones, activa sentidos y participa en la construcción simbólica de la realidad. Esta idea se alinea con los enfoques contemporáneos que se entiende a la comunicación como un proceso situado, relacional y dinámico.
El Dr. Cusot aportó una mirada esencial sobre la dimensión humana de la comunicación. El ponente sostuvo que muchos líderes se concentran únicamente en los resultados, olvidando el valor del mensaje y la conexión con sus equipos. Esto refleja una mentalidad de gestión que trata a las personas como recursos y no como interlocutores activos. La propuesta invita a replantear qué significa ser líder: no se trata de quien está en el cargo, sino de quien logra conectar, escuchar y unir.
La frase presentada fue clara: “el líder auténtico oye, dice lo que importa y une al equipo”. Esta idea enfatiza que el poder de la palabra reside en la escucha; si el líder no oye, su mensaje será irrelevante. Además, se destacó que “la improvisación y el azar arruinan un mensaje”, un recordatorio de que la comunicación efectiva requiere preparación y respeto hacia la audiencia. Finalmente, se concluyó que no existe un liderazgo “mejor” o “peor”, sino que cada contexto exige un estilo adaptable. En definitiva, el liderazgo que conecta prioriza la comunicación sobre los resultados, consolidando la figura del comunicador como mediador de vínculos, emociones y sentido dentro de los equipos humanos.
De forma complementaria, la conferencia del Dr. Pablo Vidal Fernández abordó la relación entre el marketing moderno y la inteligencia artificial, aportando una perspectiva crítica sobre el equilibrio entre emoción y razón en la comunicación comercial. El ponente sostuvo que la marca que triunfe será aquella que logre combinar la magia emocional con la lógica racional de sus argumentos de valor. Si bien la IA permite optimizar procesos y personalizar mensajes, no debe olvidarse que el cliente busca razones sólidas para invertir su tiempo y dinero.
Vidal destacó que Ecuador se posiciona
como un país clave por su alto índice de emprendimientos, lo que demanda
estrategias comunicativas que integren experiencia, consumo y producto. Una de
sus afirmaciones más poderosas fue que “en el siglo XXI no se puede comprar
tiempo”, subrayando que las marcas no solo compiten por dinero, sino por
atención, un recurso escaso que debe gestionarse con autenticidad y valor. Su
análisis concluyó que, aunque la decisión de compra nace de una emoción, es la
razón la que la justifica, lo que exige a los comunicadores desarrollar
estrategias que integren empatía, evidencia y propósito.
El congreso también permitió observar cómo los nuevos formatos digitales están generando formas innovadoras de enseñanza y apropiación del conocimiento. La ponencia de María Fernanda Martínez y Sandra Guerrero fue ilustrativa en este sentido. A partir de su investigación sobre los EduTokers, creadores de contenido educativo en TikTok, demostraron cómo esta red social, muchas veces subestimada, se ha convertido en un espacio legítimo de formación y aprendizaje. En videos de menos de un minuto, se logra transmitir información valiosa, especialmente en temas complejos como las normas APA o conceptos filosóficos básicos.
Lo más relevante no es solo el uso de TikTok como herramienta, sino cómo estos EduTokers logran establecer una conexión emocional con sus audiencias, utilizando recursos escénicos, vestuario temático y estrategias narrativas cercanas. Esto no solo evidencia una alfabetización digital avanzada, también una comprensión profunda del nuevo ecosistema comunicacional, donde la atención, la empatía y la estética son claves para transmitir mensajes significativos. En términos educativos, esto representa un desafío para los modelos tradicionales de enseñanza, pero también una oportunidad para democratizar el conocimiento.
La intervención del profesor Juan Ignacio sobre el uso de podcasts educativos en escuelas. Su estudio recupera la tradición de las escuelas radiofónicas en Colombia, que en el siglo XX buscaron alfabetizar a la población rural a través de la radio. Hoy, ese modelo ha mutado en experiencias de podcasting escolar donde los estudiantes no solo consumen contenidos, sino que los producen. Aquí se identifican dos modelos: el troncal, donde el docente dirige el proceso, y el modelo semilla, en el que los alumnos se apropian del proyecto y lo sostienen de forma autónoma. Este último es especialmente relevante, ya que propone un modelo de comunicación y educación basado en la colaboración, la producción colectiva y el compromiso activo de los estudiantes.
Estos modelos alternativos de enseñanza y participación nos invitan a repensar el lugar del comunicador en las instituciones educativas y en los procesos de formación en general. Ya no se trata únicamente de crear contenidos, sino de generar condiciones para que otros los creen. El comunicador, en este contexto, es también un facilitador de autonomía, un diseñador de proyectos y un articulador de comunidades de sentido. Esta visión coincide con los enfoques críticos de la comunicación y especialmente aquellos que subrayan la necesidad de una alfabetización múltiple: tecnológica, emocional, estética, ética y política.
El Congreso 2025 sobre Transformaciones
de la Comunicación Digital dejó en claro que estamos ante un cambio tecnológico.
Donde sus herramientas están moldeando profundamente las prácticas
comunicacionales, los modos de producción de sentido y las dinámicas sociales.
En este contexto, el rol del comunicador ya no puede limitarse al de emisor ni
al de técnico: debe convertirse en un mediador crítico, un constructor de
comunidad y un facilitador de saberes.
Integrar estos aprendizajes en nuestra formación académica implica comprender que la comunicación digital no es solo un campo técnico, sino un espacio ético, social y pedagógico. En cada tema tratado, nos permiten entender cómo los medios, las plataformas y los algoritmos reconfiguran nuestras prácticas cotidianas y cómo podemos intervenir en ellas de manera consciente y transformadora.
Esto nos deja una invitación urgente: la de asumir un rol activo, comprometido y ético en la construcción del ecosistema digital. Como futuros comunicadores, tenemos la responsabilidad de facilitar la circulación de la palabra, habilitar nuevas voces y diseñar entornos que promuevan la participación, el pensamiento crítico y la construcción colectiva del conocimiento. En tiempos de algoritmos y automatización, nuestro mayor valor radica en la capacidad de generar sentido, conexión y comunidad.
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